Hace algunos años intentaba protegerme por temor a que me hicieran daño ocultaba cosas de mi vida, y nada me importaba no quería que nadie supiese de mí. Y me construí una armadura, evitando así los ataques dañinos hacia mí, pero que equivocada estaba ya que eso se convirtió en amargura. Tenía tanto miedo a abrir mi corazón a querer a la gente que me apreciaba, que me fuí convirtiendo en una estúpida insoportable y fué entonces cuando cambié. Dejé atrás esa coraza, deje de aparentar lo dura que era, y dejé ver mi verdadero yo. Puede que quedara desprotegida pero realmente me sentía de una vez liberada. En estos años atrás aprendí a quereme y a hacerme más fuerte, a llorar de verdad. Comprendí que así era mucho más feliz y que los que me querían lo disfrutaban así. Ahora me siento libre para amar, para disfrutar de la vida, para mostrar mis sentimientos para ser la que siempre fuí.